Todo el calvario comenzó con una pregunta simple pero de respuesta complicada. Después de varios años de relación, con hijos en común y ya con la monotonía de estar viéndose las caras todos los días, los mismos problemas, los mismos gritos, llego un momento para ella en el cual no se sentía cómoda y su pensamiento mas recurrente era huir y encima el le pregunta : ¿Serias capaz de abandonarme?.
Todos los malos pensamientos se abarataron en su mente casi enferma por la necesidad de vivir otra vida, lejos de el.
Lejos para no escucharlo mas, para no sufrir mas, para no aguantarlo mas.
Escucharlo cada minuto que compartian juntos se tornaba tedioso. Ya no vivían enamorados del amor, sin importar el que dirán, pensando en lo bello que es vivir, en disfrutar el día a día sin planificar ni pensar en el mañana ya que no sabemos si habrá un mañana.
Hoy se despertaban amargados, el porque se tenia que ir a trabajar entrando a las 9 de la mañana por consiguiente se levantaba a las 8 con mucha rabia por tener que vestirse, afeitarse y desayunar antes de partir.
Ella se levantaba a veces bien a veces mal, pero siempre con la cruz sobre la espalda de tener que escuchar sus quejas : ¿No te levantas?, ¡Mira que me termino de vestir, voy al baño y estoy eh!?, ¿El café esta frio/caliente! ¿No hay nada nada para comer?
Solo eran las 8:30, el día aun no había comenzado en la ciudad y ya los gritos , las quejas, llantos, protestas y malos humores colmaban la pequeña casa de 2x2. La niña lloraba por que quería su leche, lloraba cuando se le acababa, lloraba por el pan. El se quejaba por el desayuno, se quejaba por la niña ¿De que no se quejaba?
Con un sórdido portazo después de un "chau" amargado también parecía volver la calma para ella. Quedaba la niña calmada ya y ella con los nervios a flor de piel, intentando calmarse para poder seguir amargada el resto del día....
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